Casi todos los crímenes que castiga la humanidad se deben al hambre.
Basta con aguantar en la vida para que los ilegítimos queden legitimados. Se siente una infinita estima por la inmoralidad, porque no ha dejado de serlo y el tiempo la ha condecorado con arrugas.
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El aburrimiento no puede existir donde quiera que haya una reunión de buenos amigos.
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Hay palabras que solo deberían servir una vez.
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La alegría de los hombres es una llama de leños de tristeza. Brota la llama, pero los leños están allí, y cuando se apaga la llama, quedan los leños, o el carbón o la ceniza, que es resto de los leños y no de la llama.