Dame un alma que no conozca el aburrimiento, los refunfuños, los suspiros y los lamentos y no permitas que me tome demasiado en serio esa cosa tan invasora que se llama yo.
Condenando el parasitismo de la Nobleza inglesa y la naciente clase capitalista, Moro describió a los propietarios de profesion, como los zánganos, viven del trabajo ajeno”, concretamente del trabajo vivo de los inquilinos, a los que mondan hasta la carne
Imágenes
Más de Tomás Moro
-
-
El hombre no puede ser separado de Dios, ni la política de la moral.
-
Si me distraigo, la Eucaristía me ayuda a recogerme. Si se ofrecen cada día oportunidades para ofender a mi Dios, me armo cada día para el combate con la recepción de la Eucaristía. Si necesito una luz especial y prudencia para desempeñar mis pesadas obli
-
Muero siendo un buen servidor del rey, pero primero de Dios.