La soledad es nuestro nido de gusanos.
Cuando sopla la brisa de mi corazón enamorado, sonreís lentamente como si recordarais.
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En la pareja normal es el varón el seducido, y, a su vez, por un desdoblamiento obligado de la especie, el protector; éste es el doble papel que asume también el homosexual con su pareja socrática. Pero sin menoscabo para su joven contrincante de la condi
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El amor y el recuerdo estaban confundidos en mí ser. Entrelazados quedarán en la memoria como un sueño que resplandece, y el corazón seguirá ignorando el origen de tanta clemencia.
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Felicidad, no supe hasta este día que como un abanico entre sus pliegues guarda en sí ese paisaje deseado del aire, tú en ti misma te encerraras, sin que el hombre cansado consiguiera ver llegar a sus sienes la frescura de tu aliento.