Máximo Gorki"Éramos veintiséis, veintiséis máquinas vivientes encerradas en un sótano, en el que desde la mañana hasta la noche amasábamos harina para hacer rosquillas y panecillos."
Máximo Gorki"Éramos veintiséis, veintiséis máquinas vivientes encerradas en un sótano, en el que desde la mañana hasta la noche amasábamos harina para hacer rosquillas y panecillos."