Un soldado que comienza a pensar casi ha dejado de serlo.
Está visto que la integridad, unida a la inteligencia metódica, no se desea en ninguna parte, ni siquiera en las prisiones o la administración.
Imágenes
Más de Heinrich Böll
-
-
Los católicos me ponen nervioso, dije, porque juegan sucio.¿Y los protestantes?, preguntó riendo. Me irritan con su manoseo de las conciencias. ¿Y los ateos? Seguía riéndose. Me aburren porque siempre hablan de Dios..
-
Me divierten los locos: nunca están hablando de las imperfecciones.
-
Uno tiene que ir muy lejos, para saber hasta dónde se puede ir.