Así como al jinete, si quiere permanecer sobre el caballo, a menudo no le queda otro remedio que conducirlo a donde este quiere ir , también el yo suele trasponer en acción la voluntad del ello como si fuera la suya propia
Los sentimientos de amor y temor de Dios” no tienen su origen en Dios, sino en los seres humanos. Son sentimientos de frustración dirigidos por el hombre a un ser imaginario que pretende que sea su padre.
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Cada uno de nosotros tiene a todos como mortales menos a sí mismo.
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Cualquiera que despierto se comportase como lo hiciera en sueños sería tomado por loco.
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Deseos de eliminar al padre y de suplantarlo tomando como esposa a la madre.