Obedientia et Pax
Los sentimientos de mi pequeñez y mi nada me mantuvieron siempre en buena compañía
Imágenes
Más de Juan XXIII
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Sólo por hoy seré feliz, en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no sólo en el otro mundo, sino en éste también.
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Ahora reconocemos que nuestros ojos han permanecido ciegos durante muchísimos años, de manera que no hemos visto la belleza de tu pueblo elegido y no hemos reconocido en su rostro los rasgos de nuestro hermano primogénito. Distinguimos ahora la señal de C
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A veces todos somos ciegos.