Saltar al contenido

Pero no se asemejaba a un profeta, se asemejaba a un mendigo recogido por caridad en un asilo, a uno de esos que se arrastran por la avenida y duermen, cubiertos de periódicos, dentro de embalajes de cartón.

António Lobo Antunes
Editar como imagen

Imágenes

Más de António Lobo Antunes