Necesito el fútbol para mí, para llegar a casa con la cabeza despejada. Mi reto en el fútbol es hacerme feliz a mí mismo. El nombre del rival no me interesa
Frases célebres sobre: egar. [Página 57]
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De la semilla que arrojes un huerto plantaré y a él te allegarás para llenar tu corazón.
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Sólo cuando domines el arte de amarte a ti mismo podrás amar de verdad a los demás. Sólo abriendo tu corazón podrás llegar al corazón de los demás.
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La comunicación es la única tarea que no puedes delegar.
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Y que lo malo es que la gente se la pasa todo el tiempo naciendo. O sea que va a llegar un momento en que ya no vamos a caber. Y cuando esto suceda, ¿Qué vamos a hacer los que salimos sobrando? Claro que los que salimos sobrando somos los pobres, porque a
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¿No llegará la noche, o quizá algo más hondo, a formarle otro cuerpo, otra privada selva de minúsculos signos, donde pueda, sin tiempo, su alucinante pérdida ser un sitio ya inmóvil entre manos amantes?
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Me subo a la moto y atravieso las calles en donde gente más extraña que tú y que yo se prepara para pasar un sábado divertido, un sábado a la altura de sus expectativas, es decir un sábado triste y que no llegará jamás a encarnarse en lo que fue soñado, p
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Un hombre no debe negar sus capacidades manifiestas, porque significa evadir sus obligaciones.
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Viajar esperanzadamente es mejor que llegar.
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Lo importante no es llegar sino ir.
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La realidad es la que despierta las posibilidades; nada sería tan absurdo como negarlo. No obstante, en el total o en el promedio permanecerán siempre las mismas posibilidades y se repetirán hasta que venga uno al que las cosas reales no le interesen más
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¡Envejece conmigo! Lo mejor está aún por llegar.
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Los actores, artistas y cineastas pueden experimentar las vidas de otras personas, historias o experiencias que uno no puede llegar a tener personalmente. Eso es lo más divertido de mi trabajo.
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La pluma puede llegar a ser más cruel que la espada.
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Robert se detuvo justo antes de llegar al puente. Se quedó un momento allí, luego se puso en cuclillas y miró a través de la cámara. Fue hasta el otro lado del camino e hizo lo mismo. Luego se paró en el puente y estudió las vigas y las planchas del piso,
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Sabemos lo que somos, pero aún no sabemos lo que podemos llegar a ser.
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Las costumbres pueden llegar a cambiar la naturaleza.
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El supremo arte de la guerra es doblegar al enemigo sin luchar.
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Las palabras sin afectos, nunca llegarán a oídos de Dios.
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El hábito de responder al deseo interno de marcar la diferencia, de importar, de ampliar nuestra influencia para llegar a las personas y alisas que más valoramos empieza con una disposición o actitud, una elección, la elección de utilizar la voz de la inf