La mayor rémora de la vida es la espera del mañana y la pérdida del día de hoy
Frases célebres sobre: espe. [Página 233]
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Las esperanzas se encadenan.
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Quien no tiene que esperar, de nada debe desesperarse.
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No se debe poner la espada en manos del desesperado.
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Todo lo puede esperar el hombre mientras vive.
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No queda esperanza de remedio cuando los vicios se mudan en costumbres.
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No queda al enfermo esperanzas cuando el médico aconseja la intemperancia.
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Se espera un líder fuerte para mantener firme una determinación, aún cuando el entorno cambie o reciba nueva información.
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Había también libélulas, mariposas con lunares, pero lo mejor de todo era esa baba caliente y espesa de huevos de rana que, a la sombra de las orillas, crecía como agua coagulada.
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La tierra a la que aplicábamos nuestro oído durante tanto tiempo está despellejada o muy callosa, y sus entrañas tentadas por un augurio impío. Nuestra isla está llena de ruidos nada confortantes.
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Ninguno hay tan bajo, que no pueda esperar venganza de otro mayor.
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Los deseos de nuestra vida forman una cadena, cuyos eslabones son las esperanzas
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Incierto es el lugar en donde la muerte te espera; espérala, pues, en todo lugar
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Para la creación, hace falta algo más... Una fuerza especial, una disciplina; o las dos cosas juntas. Creo que es a esto a lo que se suele llamar carácter... Esa capacidad, ese rasgo es lo que me falta a mí.
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La desesperación es una quimera, esto es lo que la hace tan parecida a la esperanza
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Especie de misericordia es matar de súbito.
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A veces en la vida hay que saber luchar no sólo sin miedo, sino también sin esperanza.
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Pertenezco a un pueblo y a una cultura que no se ha resignado a darle la última palabra al dolor y ha convertido sus pesares en materia de esperanza. El judío confía en una interpretación más y cree que es posible volver a empezar. El holocausto no tuvo l
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Pierden el día por esperar la noche, y la noche por miedo al amanecer
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Me hago la autopsia a mí mismo. Sin piedad. Me tumbo en la mesa del quirófano y examino todos mis sentimientos y mis recuerdos con la esperanza de que la culpa sea también mía, de que me haya equivocado, de que no haya amado a Anna, de que no la haya amad