Aconsejar economía a los pobres es a la vez grotesco e insultante. Es como aconsejar que coma menos al que se está muriendo de hambre.
Frases célebres sobre: hambre. [Página 10]
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Recomendar sobriedad al pobre es grotesco e insultante a la vez. Es como decir que coma poco al que se muere de hambre
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Me vi obligado a pedir dinero prestado una y otra vez o a aceptar como alternativa el riesgo de morirme de hambre.
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Cuando comencé a trabajar ni me atrevia a soñar que algún día ganaría el sueldo con el que me estoy muriendo de hambre.
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Comiendo se mata el hambre.
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El amor nunca muere de hambre; con frecuencia, de indigestión.
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El amor nunca se muere de hambre, generalmente lo hace por indigestión.
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Un millón de niñitos se nos muere de hambre y un silencio se duerme contemplándolos.
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Pero ¿Qué es una doncella, con su deseo bobo, ignorante, comparada con una viuda, cuya ansiedad está formada por el conocimiento y la ausencia, la contención y la penuria, el hambre y el ayuno, lúcida y atrevida en su deseo?
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La caridad casi siempre peca por exceso o por defecto: malgasta sus tesoros en un sitio y deja que la gente muera de hambre en otros.
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Si sólo se dieran limosnas por piedad, todos los mendigos hubieran ya muerto de hambre.
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Hay dos millones de argentinos que ahorrarán hasta sobre su hambre y sed para responder, en una situación suprema, a los compromisos de nuestra fe pública en los mercados extranjeros.
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Si no consigo expresar bien, hermanos, Lo que quiero decirles, Tendrán que disculparme: Siento algunos mareos, me da vueltas un poco la cabeza. No es el alcohol. Apenas, es un poquito de hambre.
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En aras de la verdad pasar hambre del alma.
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Artículo quinto. — Comer en la misma mesa con un sacerdote le hace quedar a uno expulsado: con ello uno se excomulga a sí mismo de la sociedad honesta. El sacerdote es nuestro chandala — se le proscribirá, se lo hará morir de hambre, se lo echará a toda e
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Inexpresable y sin nombre es aquello que constituye el tormento y la dulzura de mi alma, y que es incluso el hambre de mis entrañas.
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El hambre posee una virtud: al menos te hace saber que sigues vivo.
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El hambre le tortura en forma tal que comprende que si no la apacigua en seguida enloquecerá. Se muerde un brazo hasta que siente, sobre la lengua, la tibieza de la sangre. Se devoraría a sí mismo, si pudiera. Se troncharía ese brazo.
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Es ley que de puro enamorado se llegue a no sentir hambre, ni cansancio, a no tratar con el tiempo y sus desmanes, a ser dueño de la luz y de la noche.
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Siempre supe que sin usted no podría sobrevivir, es más hambre que hambre, más sed que la sed peor, necesito escuchar tu vos, volver a sufrir y a vivir por mi negrita...