No es asunto nuestro establecer prohibiciones, sino llegar a convenciones... En la lógica no hay moral alguna. Cada uno tiene la libertad de construir su propia lógica, esto es, su propio lenguaje, tal como prefiera. Todo lo que se requiere de él es que,
Frases célebres sobre: nuestr. [Página 14]
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Cuando tenemos una idea brillante, en lugar de hacer que el prójimo piense que es nuestra, ¿por qué no dejarle que prepare esta idea por sí mismo? Entonces considerará que la idea es suya, le gustará y será el primero en defenderla.
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En la capital de Chile, y en uno de sus principales paseos públicos, existe inmortalizada por el bronce la estatua del prócer de nuestra independencia, General don José Miguel Carrera, cuya misma sangre corre por mis venas, por cuya razón comprenderá uste
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Comencemos, pues, en Chile, declarando nuestra Independencia. Tiempo es que las provincias revolucionadas establezcan de una vez lo que ha de ser siempre: La Independencia que les librará del título de rebeldes que le dan sus agresores.
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Nuestra juventud es la edad de la energía, del vigor y de la magnanimidad. Si es capaz de grandes pasiones, lo es también de grandes virtudes y grandes intentos.
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Vamos, no a luchar, sino a vencer; la seguridad de la patria pende de vuestro esfuerzo; soldados, corramos a la victoria y volvamos a nuestros hogares coronados del amor y la virtud.
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Mi esposa es mi más fiel y sigiloso confidente en todos mis pasos, valen más nuestras mujeres que nuestros hombres para la revolución.
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Incluso en nuestras filas puede haber quienes piensen que estamos bordeando, si no penetrando en el campo de la revisión del marxismo, poniendo en peligro nuestra concepción revolucionaria marxista. Y, al contrario, es probable que haya también camaradas
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Es evidente que el fenómeno staliniano, que ha sido una forma de totalitarismo, abundantemente utilizado por la propaganda capitalista, ha debilitado la fiabilidad democrática de los partidos comunistas entre una parte de la población de nuestros países.
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El contrato moral es comprender que el mal de nuestra sociedad es la violencia, que nos convertimos en una sociedad de antropófagos y que así como algunos no quisieron ver a los desaparecidos de la dictadura, ahora muchos no quieren ver a los desaparecido
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Creo que todos los argentinos necesitamos revisar nuestras consciencias
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Es preciso ponerle el cuerpo a nuestra conciencia, de manera no violenta, de manera pacífica
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El poder mafioso juega con el miedo del otro, para que vos no hagas nada. El día que venzamos nuestro miedo, vencemos al poder mafioso, porque el mafioso se desinfla y pasan a ser delincuentes comunes, como lo que son; porque, en realidad, los inflamos co
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Cuando no luchamos en nuestra existencia individual contra el mal, el mal viene sobre los más débiles.
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Sin duda Dios creó a las madres y nos bendijo, porque a través de ellas sentimos sus caricias, sus cuidados y a su vez podemos tocarlo, sentirlo, pues allí mora nuestro creador
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Aquella tarde de febrero en la que abordábamos el día del amor y la amistad, difícilmente pasaba por nuestra mente algún tipo de escenario semejante al desencuentro. Sin embargo, fue el inicio de la guerra de la paz. Aunque suene a contraste, todos los ím
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Una sociedad realmente democrática debe ser simétrica y no arbitraria. Nuestra historia está plagada de luchas populares por conseguir esa meta. Algo hemos avanzado pero aún falta camino por recorrer, nuevos cambios, para que pueda concretarse el ideal de
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Si usted es de aquellos navegantes que anda en búsqueda de puntos trascendentes dentro de la cultura de nuestros pueblos, si es de los que al caer la tarde se queda mirando un determinado paisaje o imaginando y recordando uno de aquellos que en algún mome
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- ¡El es nuestro Señor pues taitita!, si no estamos bien con él, nuestra mama pacha también está mal. Él bendice año a año nuestra tierra y nuestro hogar.
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En una nación que estaba orgullosa del trabajo duro, de familias fuertes, de comunidades estrechamente unidas y de nuestra fe en Dios, hoy demasiados de nosotros tendemos a adorar la satisfacción inmoderada de nuestros propios deseos y el consumo. Ya no s